EL HOMBRE SIN EXCUSAS.
Un cualquiera de esos , se levanta bien temprano a prepararle el desayuno arepita, huevitos revueltos y chocolate y pan a su mujer y a su hijo recién nacido, un hombrecito recién llegado al mundo aun fresco de prejuicios y juzgados, se que este cualquiera decía ser un gran enemigo de la guerra , el prefería hablar de la utopía, de la magia y de las adivinazas. Creía en el amor, creía en su sueño de ser dueño de su mundo. Se supone que este amigo de la fantasía trabaja para ser un héroe, para ser un gran hombre, lentamente su mujer fue sufriendo transformaciones, unos cambios hormonales, cosas de mujer, ciclos de la luna. Un buena mujer, de casa decente, de buena familia, con buenos amigos, y buenos, vecinos, una mansa paloma, una diosa del amor, de la ternura de la dulzura.
Ella quería que el fuera excelente, sin errores y sin vicios, ella quería un hombre sin dientes, distinto al que había conocido, aquel jovial estudiante al cual le había jurado amor eterno , ya no le convencía, ni le creía, ni le asustaba.
Así que fue planeando una gran trampa. Para poder hacer quedar mal a su bien amado y así poder ella escapar de la pobreza que este hombre le ofrecía. Un país donde Falta de oportunidades para alcanzar un buen desarrollo humano, una ciudad donde por falta de dinero los enamorados se esconden en el jardín botánico hacerse el amor.
Una cédula posee toda la información, inecesaria para conocernos nosotros siempre seremos unos desconocidos o tal vez nos dejaremos de usar, el hecho de observar recatadamente y así enterarse del propósito captar ese destino solo le es otorgado los mitos poesías el último fondo del ser de donde aquellos cristales incandescentes un radiante fuego blanco, camino y no siento mis pasos, es como si estuviera flotando una alfombra