Dimensdiodei
El descubrimiento del alfabeto creara el olvido en el espíritu de los que lo aprenden, porque no usaran su memoria, confiaran en los caracteres escritos y no se acordaran de si mismos… Sócrates “fedro”
El órgano dominante de la orientación sensorial y social en las sociedades prealfabeticas era el oído, el alfabeto fonético obligo al mágico mundo del oído a rendirse al mundo neutral del ojo. Nos cambiaron un ojo por un oído, hasta que se invento la escritura el hombre vivió en un espacio acústico, sin limites, sin direcciones, sin horizonte, un mundo de emociones.
El ojo no puede elegir, solo ve, el oído no se puede silenciar, nuestro cuerpo siente, este donde este aunque la voluntad se quiera negar. Wordsworth
El hombre acompañado de su mente alfabética fue dejando aun lado el sonido y se fue quedando en silencio, sin imágenes, sin símbolos hasta que llego el circuito eléctrico y nos dio una prolongación del sistema nervioso central, los medios, al modificar el ambiente, producen en nosotros percepciones sensoriales, la prolongación de cualquier sentido transforma nuestra manera de pensar y de actuar, hasta nuestra manera de percibir el mundo.
La CULTURA AUDIVISUAL se toma revancha en el siglo xx, rebelión de la materia, una transformación tecnológica, una bomba atómica, una integración de texto, imágenes y sonido, la gran parábola de la torre de babel, un mundo flameante donde el tiempo ha cesado y el espacio se ha esfumado, ahora vivimos en una aldea global, en un suceder simultaneo e instantáneo.
Con las altas velocidades de la comunicación virtual, ya no son disponibles los espacios físicos, la materia prima es pesada, costosa y muy lenta. La aparición de un nuevo sistema de comunicación electrónico la información cae sobre nosotros al instante y continuamente, todos los factores del ambiente y de la experiencia coexisten en un estado de interacción activa.
La educación debe apartarse de la instrucción, dejar aun lado las jaulas de salones de clases y lanzarse al descubrimiento DEL LENGUAJE DE LAS FORMAS, los ordenadores dan una dimensión mítica a nuestros actos individuales, vestirse ante el público, mostrarse ante todo el universo.
